El regreso de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos ha inyectado una nueva dosis de incertidumbre en los mercados mundiales, especialmente en los mercados emergentes (EM). Las políticas arancelarias y las tensiones globales han empujado a los inversores a buscar refugio en lo que se conoce como mercados fronterizos, aquellos que están relativamente protegidos de las fluctuaciones políticas y económicas originadas en EE.UU.
Mercados fronterizos: un refugio para la inversión
Los mercados fronterizos, que incluyen economías menos desarrolladas en regiones como África, Europa del Este, Asia y América Latina, presentan un alto riesgo debido a su naturaleza menos explorada y más volátil. Sin embargo, su aislamiento de las principales líneas de confrontación política de EE.UU. los convierte en destinos atractivos para la inversión en tiempos de incertidumbre.
Serbia destaca por su crecimiento económico robusto, mientras que países como Ghana, Zambia y Sri Lanka, que han atravesado recientemente por reestructuraciones de deuda, están en un momento de reforma y potencial crecimiento. Thierry Larose, gerente de cartera de mercados emergentes de Vontobel, señala que estos mercados «probablemente estarán más aislados que otros, ya que no creo que países como Nigeria, Sri Lanka o Paraguay sean objetivos inmediatos para esta administración».
La diversificación que ofrecen estos mercados es considerada por los inversores como un motor poderoso para mitigar riesgos específicos de los mercados emergentes más grandes. Anton Hauser de Erste Asset Management destaca que activos como los bonos locales serbios son particularmente interesantes para capturar el auge económico en Europa del Este.
Alto riesgo, alto rendimiento en un clima global inestable
En un entorno global más riesgoso, los inversores tradicionalmente buscan activos seguros como los bonos del Tesoro de los Estados Unidos, el oro o los bonos gubernamentales alemanes. Sin embargo, la segunda presidencia de Trump, conocida por su imprevisibilidad, podría alterar estas dinámicas.
A pesar de las salidas de capital tras eventos globales como la pandemia de COVID-19 o la invasión rusa a Ucrania, algunos mercados fronterizos han mostrado resiliencia, incluso superando expectativas. Por ejemplo, los bonos internacionales de países como Argentina, Líbano, Ucrania y Ecuador tuvieron un desempeño excepcional en 2024. Nick Eisinger, codirector de mercados emergentes en Vanguard, comenta que «el alto rendimiento también lo ha hecho bastante bien durante unos meses», enfatizando la atratividad de estos mercados para los inversores que buscan rendimientos elevados.
Oportunidades específicas en mercados emergentes y fronterizos
Entre los mercados fronterizos, Egipto, Nigeria y la República Dominicana se mencionan como buenos candidatos para la inversión, debido a su menor exposición a la geopolítica global. Además, países que han salido recientemente de procesos de reestructuración de deuda como Zambia, Ghana y Sri Lanka presentan nuevas oportunidades para los inversionistas.
Sin embargo, no todos los mercados emergentes están en la misma posición. Turquía ha visto un resurgimiento del interés extranjero tras adoptar políticas fiscales más ortodoxas y comenzar un ciclo de reducción de tasas, mientras que Sudáfrica podría beneficiarse de menores precios del petróleo y una menor dependencia de las exportaciones a EE.UU.
Desafíos y riesgos en el horizonte
No obstante, la amenaza de Trump de «recuperar» el Canal de Panamá ha llevado a JPMorgan a rebajar su recomendación sobre los bonos panameños, lo que subraya que no todos los mercados emergentes saldrán beneficiados en esta nueva administración. Además, países que anteriormente se beneficiaron del desvío del comercio chino, como México, Vietnam y Malasia, podrían enfrentar nuevos desafíos si Trump decide cerrar estas «lagunas», según Magda Branet de AXA Investment Managers.
En conclusión, aunque los mercados fronterizos ofrecen oportunidades únicas para la diversificación y el alto rendimiento, la nueva era de imprevisibilidad política requiere que los inversores sean aún más estratégicos y conscientes de los riesgos específicos de cada mercado. La clave está en identificar aquellos que pueden prosperar o al menos sobrevivir a las tormentas políticas y económicas globales, ofreciendo así una cartera de inversión no solo diversificada sino también potencialmente lucrativa.